EDITORIAL
Lástima
e indignación
Un loco se muda a tu cuadra,
dormía en los jardines sobre cartones, se abrigaba con papel periódico. Aquel
hombre no molestaba a nadie, podía pasarse muchas horas mirando defrente a un
mismo punto, sin hablar sin moverse; es un hombre muy robusto y de piel oscura,
confundiéndose con la mugredad que trae encima. Está loco y lo sabemos, no es un
mendigo porque no pide dinero, no es un ratero porque no te quitará nada.
Simplemente es un enfermo mental, que vive en su propio mundo, como todos pero
a su manera muy propia.
Alguna vez se han dado
cuenta de cómo nos alejamos de ellos, de cómo tratamos de evitarlo, siendo
indigentes o estando rodeados de su familia, no hay diferencia igual tratamos
de ignorarlos y hacer como si no existieran, creemos lamentablemente que no
entienden, que no sienten, tal vez no les interesa lo que tú puedas ofrecerle,
pero si lo mucho que tienen para darte.
“D”, tuve la oportunidad de
conocerlo, aquel niño hiperactivo con indicios de retraso mental moderado,
creyéndose mucho más niño de lo que aparenta a pesar de su alta estatura, si lo
sé a veces no obedece, pero su mirada refleja la ternura de su edad. Su hermano
mayor, al cual consideraré siempre como su padre, siempre pendiente al cuidado
de “D”, estudia Psicología porque muy en el fondo sabe que su hermano lo
necesita y él necesita comprenderlo, que admirable viniendo de un joven que
también está viviendo.
<El mayor> así lo
llamaremos, siente lástima e indignación por la inconciencia actual generada
hacia los enfermos mentales, “no son capaces de comprender las dificultades que
pasan… solo tienen dificultades a un nivel interpersonal y cognitivo de las
cuales con el tiempo y debido apoyo y tratamiento se puede lograr un
desenvolvimiento aceptable a nivel de ambos factores mencionados (cognitivo e
interpersonal), nos comenta. –“ estuvimos juntos en un micro y mi hermano se
pone a hablar con voz elevada, jugar en pleno carro e interactuar con una
señora, pero esta se molestó, trató de callarlo y quería que se aleje de su
lugar, el problema de mi hermano es evidente, así como la molestia e
incomprensión de la señora”.
El testimonio de <el
mayor> es el de muchas personas que estamos en contra de la lamentable incomprensión y discriminación,
excluyendo a estas personas desde muy niños y generando una sociedad con un
rechazo social inminente. Pensemos muy bien antes de rechazar a una persona
así, nadie está libre de tener un familiar con una enfermedad mental o más aún
de ser un enfermo mental.
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